Me duele!

El simple contacto produce dolor

Continuando con una entrada anterior del dolor, me gustaría compartir la experiencia con un paciente.

A raíz de surir un ictus, convivía con una hemiplejia izquierda y un terrible dolor neuropático en todo el hemicuerpo izquierdo.Aparecía en forma de calambres cada vez que le tocaban, e incluso cuando se tocaba él mismo.

No sabía cómo enfocarlo. Era terrible la sensación de sacudidas eléctricas, cada vez que lo vestían o lo tenían que mover en la cama. Las caricias y las muestras afectivas de la familia habían pasado a convertirse en momentos desagradables, en sensaciones dolorosas.

No siempre era consciente de cuándo, ni de qué parte del brazo le estaban tocando. La sensación de corrientes aparecía incluso en ausencia de contacto.

Comenzamos a trabajar con ejercicios de sensibilidad táctil e imagen motora.

La imagen motora es un proceso cognitivo en el que se activan casi las mismas áreas cerebrales que en la acción real. Es muy útil para la organización del movimiento y para trabajar el dolor.

El dolor siempre estaba presente. Tenía una imagen muy distorsionada de su brazo y de todo su hemicuerpo izquierdo, (una alteración de la representación cerebral de su cuerpo, el «cuerpo virtual»)

-«No puedo imaginar sin dolor»-

-«Este brazo (el derecho) es normal y el izquierdo está como “dormido”, está “tonto”-

Resultaba muy complicado modificar el comportamiento y la percepción de su lado pléjico.

Las descripciones de su cuerpo eran vagas, indefinidas.

-«No noto nada», «No recuerdo»-

Le costaba ser consciente del trabajo que realizamos y de las mejoras conseguidas.
Poco a poco fuí descartando los ejercicios donde tenía que realizar un trabajo con la imagen motora, ya que tenía serias dificultades para lograr imaginar.

Buscamos un recuerdo real para evocar una sensación vivida, auténtica, verídica y verdadera.

Finalmente emergió un recuerdo agradable, muy presente para él, un abrazo de su mujer cuando volvió de la mili. Aunque lejano, era muy sentido y lo recordaba perfectamente, no sólo la imagen, sino las sensaciones… era placentero, sentido, amoroso… pero lo más importante, sin dolor!!

Y esa fue la puerta que nos permitió buscar nuevas percepciones en su brazo: sin dolor!. Sensaciones que no eran nuevas o imaginadas, era su cerebro que las recordaba.

Durante los ejercicios trabajábamos con estas sensaciones, dándole mucha relevancia a la anticipación.

Por qué la anticipación? La anticipación del movimiento activa circuitos cerebrales necesarios para organizar cualquier movimiento. El cerebro planifica anticipadamente para organizar un programa neuronal adecuado para cualquier tipo de acción. En un cerebro con lesión ese camino neuronal hay que elaborarlo de manera consciente para conseguir un correcto movimiento.

Uno de los ejercicios que realizamos con el paciente era el «Reconocimiento de 3 esponjas de densidades diferentes (dura, media y blanda) en el antebrazo». Antes del contacto con la esponja, el paciente tenía que hacer un trabajo de anticipación. Tenía que preparar la sensación del contacto como lo sentía en su recuerdo, agradable, sin dolor para después reconocer corréctamente las diferentes densidades de las esponjas.

Con cada ejercicio propuesto, el aprendizaje de una nueva percepción de su cuerpo era visible.

En pocas sesiones el dolor había disminuido un 80-90%, no aparecía siempre como antes, sólo en ciertas ocasiones, cuando no hacía una buena preparación.

Cada persona vive y experimenta su dolor de manera diferente porque tiene diferentes vivencias, creencias y recuerdos.

Lo importante es que se puede trabajar para poder disminuir el dolor, sea del neuropático o debido a cualquier tipo de lesión.

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