Dolor y cerebro

¿Qué es el dolor?

 

2642346629_b434ea84ce_o

La IASP (International Association for the study of the Pain) define el dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión de los tejidos real o potencial, o descrita como la ocasionada por dicha lesión.

Y qué quiere decir esto??? Que la conexión entre daño del tejido y dolor no siempre es necesaria. La sensación dolorosa puede existir sin que haya un daño tisular evidente o incluso en ausencia de un daño biológico real.

Vaya, que el dolor y la lesión no siempre van de la mano.

Y por qué puede haber dolor si no hay daño en el tejido?? (Por ejemplo en los casos donde la lesión ya ha curado, cuando hay dolor crónico, fibromialgia..) Porque el dolor se genera en el cerebro. Al recibir la señal de “peligro” de los nervios periféricos, el cerebro analiza y procesa toda la información y puede responder con dolor o no, depende de cómo lo evalúe.

El martillazo no provoca dolor, lo que lo provoca es la evaluación que va a hacer el cerebro de esa información que le llega y que le dice que hay tejido dañado.¹

Por lo tanto es el cerebro el que “decide” si tendremos dolor o no dependiendo de la información que le llegue.

La información!!

Cuando sufrimos dolor, tenemos una tendencia a bloquear la parte del cuerpo que duele.

Bloqueamos la espalda para sentir menos dolor, por lo que fragmentamos menos nuestro cuerpo, enviando menos información. Esto dará una alteración de la representación de nuestro cuerpo a nivel cerebral (“cuerpo virtual“), habrá una alteración y una pérdida de representación de la espalda en la corteza cerebral (cortex)

No percibir bien el cuerpo genera dolor.

“Al andar la parte baja de la espalda está rígida. Me falta elasticidad al moverme, he perdido la sensación de la pelvis ligera de antes” 

“No puedo recordar las sensaciones de mi pie antes del dolor” 

“Siento agujas y alfileres, descargas eléctricas, cuando lo toco empeora” 

“Es como si mi tobillo estuviera bloqueado. La sensación es como si algo atravesara el tobillo, un cuchillo plantado en el tobillo”

A la larga esta falta de fragmentación, puede generar una alteración en la capacidad de construir información con dicha parte del cuerpo, no sentiremos bien, no moveremos bien…
Al mismo tiempo, la representación corporal que tiene nuestro cerebro (el “cuerpo virtual”) se modificará . 

“Noto mi pierna como si fuera un trozo de madera”

“No soy capaz de imaginarme mi brazo sin dolor”

Todo esto derivará en una incongruencia entre la intención de movernos y el movimiento que somos capaces de realizar, lo que dará una “disfunción”, un desequilibrio a nivel del Sistema Nervioso Central, del cerebro.²

Nos encontramos entonces con un claro problema informativo entre cerebro y cuerpo, entre la intención de lo que quiere hacer y lo que realmente pasa.

Nuestro cuerpo es una gran fuente de información.

El dolor altera la capacidad de percibir, si se recupera esta capacidad de percibir el propio cuerpo, el dolor disminuye o desaparece.³

Pasa igual cuando el dolor persiste y es crónico, duele porque el cerebro, de alguna manera, ha llegado a la conclusión de que estás amenazado y en peligro. 

Debemos conducir al paciente a la reconstrucción de la percepción del cuerpo.
Pero cómo?

En el cerebro no hay un centro del dolor, sino que hay diferentes áreas que están relacionadas entre sí. Gracias a la plasticidad, a la moldeabilidad, del cerebro podemos configurar una nueva reorganización.

A través de ejercicios simples generaremos nuevas experiencias. Cada ejercicio es un problema (pregunta) que el paciente resuelve a través de su propio cuerpo mediante la activación de diferentes procesos cognitivos (atención, lenguaje, memoria, anticipación, resolución de problemas, imaginación…). Con cada experiencia creamos aprendizaje, generando un aumento del mapa cortical, que modifica la manera de sentir y de moverse.

Por ejemplo si cerramos los ojos podremos saber en qué posición está exactamente nuestro brazo, si está estirado, doblado, hasta podemos saber a qué distancia de la mesa está. No nos hace falta mirar, nuestro cerebro con su “cuerpo virtual” es capaz de reconocer a través de las informaciones que le envía las diferntes partes del cuerpo.

Sólo es cuestión de trabajar correctamente con esas informaciones de manera adecuada.

Si el dolor está en el cerebro… tratémosle adecuádamente!!!


Bibliografía.

¹David S. Butler, G. Lorimer Moseley. Explicando el dolor. 2003

² Rizzello C. Il dolore e la construzione dell’informazione. Revista Riabilitazione Neurocognitiva. 2007

³Romeo F. Corpo, metafora, dolore. Revista Riabilitazione Neurocognitiva. 2007

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *